Contratar una web tiene un problema estructural: es una compra grande que casi nadie repite. Cuando aprendes qué había que preguntar, ya la has contratado.
Esta lista existe para adelantar ese aprendizaje. Está pensada para usarla tal cual en una reunión, y a propósito incluye preguntas que a nosotros también nos obligan a mojarnos.
Propiedad y control
1. ¿A nombre de quién queda el dominio?
Tuyo, siempre. Que lo registre el proveedor por comodidad es normal; que quede a su nombre no. Es el activo más fácil de perder y el más caro de recuperar.
2. Cuando termine el proyecto, ¿qué me llevo exactamente?
La respuesta debería incluir código, contenido exportable y accesos. Si la respuesta es vaga o «eso no suele hacer falta», insiste. Es la pregunta que más incomoda y la que más te protege.
3. Si mañana me voy con otro proveedor, ¿qué pasa?
Una respuesta sana describe un traspaso ordenado. Una respuesta preocupante habla de que «no es tan sencillo» o de que la web está construida sobre algo propio que solo ellos mantienen.
«¿Puedo cambiar los textos y las fotos yo mismo, sin llamaros?» Si la respuesta es que sí, pide que te lo enseñen en pantalla. Si es que no, pregunta cuánto cuesta cada cambio: ese número es el coste real de tu web durante los próximos tres años.
Alcance
4. ¿Cuántas páginas incluye y qué pasa si necesito una más?
Debe haber un número y un precio para la página adicional. Sin eso, cualquier ampliación se negocia en el peor momento posible: a mitad del proyecto.
5. ¿Quién escribe los textos?
Es la pregunta que más presupuestos infla o desinfla, y la que más se da por supuesta. Si los escribes tú, el precio baja y el plazo depende de ti. Si los escriben ellos, pregunta cuántas rondas incluye.
6. ¿El diseño es propio o parte de una plantilla?
Las dos respuestas son legítimas; lo que no lo es, es no saberlo. Si es plantilla, pregunta cuál, y compara el precio con el de la licencia.
7. ¿Incluye gestor de contenidos? ¿Con qué permisos?
«Sí, WordPress» y «sí, un panel donde puedes editar estas cinco secciones» son cosas muy distintas. Pide ver el panel antes de firmar.
Plazos y proceso
8. ¿Cuál es el plazo por fases y qué necesitáis de mí en cada una?
Si el plazo no menciona tu parte, no es un plazo: es una expectativa. Los proyectos se retrasan sobre todo por contenido que no llega, y eso debería estar dicho desde el principio.
9. ¿Cuántas rondas de revisión hay?
Dos o tres por fase es lo habitual. Lo importante es que esté escrito, para que la tercera petición de cambio no se convierta en una conversación incómoda.
Lo que pasa después de publicar
10. ¿Qué incluye el mantenimiento y qué pasa si dejo de pagarlo?
Pagar por hosting, copias, actualizaciones y soporte es razonable. Que al dejar de pagarlo pierdas el acceso a tu contenido, no. Distingue entre un servicio de continuidad y una dependencia.
11. ¿Quién responde si algo se rompe un viernes?
Pide un canal y un tiempo de respuesta. No hace falta que sea inmediato; hace falta que exista y que esté dicho.
12. ¿Cómo voy a saber si la web está funcionando?
Debería haber medición configurada desde el primer día y alguien capaz de explicarte qué mirar. Una web sin medición es una inversión sin forma de evaluarla.
Cinco señales de alarma
- Garantizan posiciones en Google. Nadie puede garantizarlas. Quien lo promete está vendiendo algo que no controla.
- El presupuesto cabe en tres líneas. No es simplicidad: es alcance sin definir, y se define después a su favor.
- Prisa por firmar con descuento que caduca esta semana. Un proyecto de miles de euros no se decide por urgencia.
- No preguntan por tu negocio. Si en la primera reunión nadie te ha preguntado a quién vendes y qué te diferencia, te van a hacer una web genérica.
- No enseñan trabajos reales con nombre y enlace. Una galería de imágenes sin cliente detrás no demuestra nada.
La mejor señal no es que sepan responder a las doce. Es que no se pongan incómodos con las tres primeras.
Cómo comparar dos presupuestos
Rara vez son comparables tal como llegan. Coge estos nueve conceptos, busca qué dice cada propuesta sobre cada uno y verás dónde está la diferencia real, que casi nunca es el precio:
- Páginas incluidas y precio de la página adicional.
- Quién escribe los textos y cuántas rondas entran.
- Diseño propio o plantilla, y cuál.
- Gestor de contenidos: si lo hay y qué permite editar exactamente.
- Medición configurada desde el primer día.
- Plazo por fases, con lo que se espera de ti en cada una.
- Rondas de revisión y qué cuenta como ronda.
- Mantenimiento: qué cubre, qué cuesta y qué pasa si lo cancelas.
- Qué te llevas exactamente si te vas.
Si una de las propuestas no responde a la mitad de ellos, ya no estás comparando precios: estás comparando una oferta cerrada con una abierta.
Nuestras respuestas, para que no haya asimetría
Sería incoherente publicar esta lista sin contestarla. El dominio va a tu nombre, el contenido es exportable y el gestor de contenidos va incluido en todos los planes para que edites sin llamarnos.
El alcance de cada nivel está publicado en precios, con lo que incluye y lo que no. Y no garantizamos posiciones en buscadores, porque no depende de nosotros.