La respuesta corta, por tramos
Estos son los rangos que se observan en los precios públicos de estudios y agencias españolas durante 2026. Son orientativos: sirven para saber si un presupuesto que te han pasado está dentro de mercado o muy fuera de él.
| Tipo de proyecto | Rango habitual (+ IVA) | Qué sueles obtener |
|---|---|---|
| Plantilla configurada | 300 – 900 € | Un tema comprado con tus textos e imágenes. Rápido y barato, pero idéntico a otros cientos de negocios. |
| Web corporativa profesional | 1.800 – 4.000 € | Diseño propio o muy personalizado, estructura pensada, responsive, SEO técnico de base y un formulario. |
| Web con gestor de contenidos propio | desde 2.800 € | Lo anterior más un panel para editar contenido sin depender del proveedor. |
| Web premium con movimiento e integraciones | desde 6.000 – 7.500 € | Dirección visual completa, animación con criterio, varias colecciones de contenido y conexiones con otras herramientas. |
| Sistema con CRM, reservas o área privada | desde 6.000 €, con frecuencia más de 13.000 € | La web deja de ser un folleto y participa en la operativa del negocio. |
El precio de una web no mide cuántas horas pasa alguien diseñando. Mide alcance: cuántas decisiones tomas tú, cuántas toma el estudio y qué queda cubierto por escrito. Por eso conviene comparar alcances, no cifras.
Qué hay realmente dentro de un presupuesto
Casi todos los proyectos serios contienen las mismas seis partidas, aunque los presupuestos rara vez las separen. Saber que existen te permite preguntar por ellas una a una.
1. Estrategia y estructura
Antes de diseñar hay que decidir a quién se habla, qué se quiere que haga esa persona y en qué orden se le cuenta. Es la parte más invisible y la que más determina si la web funciona. Si un presupuesto no la menciona, probablemente la estés aportando tú sin saberlo.
2. Mensaje y contenido
Escribir para vender no es lo mismo que describir lo que haces. Muchos presupuestos económicos asumen que tú entregas los textos ya redactados. Es una decisión legítima, pero cambia el precio de forma notable y, sobre todo, cambia quién es responsable de que la web convenza.
3. Diseño
Aquí está la diferencia más visible entre tramos: usar un tema existente, personalizar uno o construir una dirección visual propia desde la marca. Lo tratamos en detalle en web a medida o plantilla.
4. Desarrollo
Convertir el diseño en algo rápido, accesible, que se vea bien en móvil y que los buscadores entiendan. Es la partida donde más se nota el recorte cuando alguien compite solo por precio: la web se ve parecida, pero pesa tres veces más y tarda en cargar.
5. Gestión de contenidos
Quién podrá cambiar un texto dentro de seis meses y cuánto le costará. Si la respuesta es «llamar a la agencia y pagar una hora», eso es un coste recurrente que no aparece en el presupuesto. Un gestor de contenidos a medida traslada ese control a tu equipo.
6. Publicación y medición
Configurar dominio, certificados, redirecciones si había una web anterior, sitemap, y dejar puesta la analítica. Si esto no está, la web puede publicarse perdiendo el posicionamiento que ya tenías.
Qué hace subir el precio
Ordenados aproximadamente por impacto real en el presupuesto:
- Funciones de negocio. Reservas, pagos, áreas privadas, CRM, paneles de datos. Cada una es un proyecto dentro del proyecto, con sus casos límite y sus pruebas.
- Número de páginas y plantillas distintas. No es lo mismo diez páginas que repiten estructura que cinco completamente diferentes.
- Quién escribe. Que el copy entre en el alcance puede sumar varios cientos de euros, y suele ser de lo mejor invertido.
- Idiomas. Multiidioma no es traducir: es duplicar estructura, navegación, gestión y mantenimiento futuro. La traducción, además, se paga aparte.
- Integraciones con terceros. Depender de la API de otro es asumir su documentación, sus límites y sus cambios.
- Movimiento y animación. Bien hecho es caro porque hay que optimizarlo para móvil y respetar accesibilidad. Mal hecho es barato y hunde la velocidad.
- Rondas de revisión abiertas. Un proyecto sin límite de revisiones acaba costando más a alguien: o al estudio en margen, o a ti en plazo.
Casi todas estas palancas mueven también el calendario, y ahí el cuello de botella rara vez es programar: está en cuánto se tarda en hacer una web.
Lo que no debería faltar, cueste lo que cueste
Aunque contrates el tramo más económico, hay cosas que no son «extras». Si no están, el problema no es el precio: es el alcance.
- Que se vea y funcione bien en móvil, que es por donde entrará la mayoría.
- Velocidad razonable. Una web bonita que tarda cinco segundos pierde visitas antes de enseñar nada.
- Estructura semántica, metadatos, sitemap e indexación correcta.
- Accesibilidad básica: contraste suficiente, navegación por teclado, textos alternativos.
- Formulario que llegue a algún sitio fiable y esté conforme con protección de datos.
- Certificado SSL, copias de seguridad y un plan de qué pasa si algo se rompe.
- Que el dominio y el alojamiento estén a tu nombre. Esto es innegociable.
Si al terminar el proyecto no puedes llevarte tu web a otro proveedor, no has comprado una web: has alquilado una.
Los costes que casi nadie menciona
Estos no suelen estar en la cifra grande del presupuesto, pero llegan igual:
- Dominio: entre 10 y 40 € al año.
- Alojamiento: desde unos 60 € al año en compartido; más si el proyecto necesita infraestructura propia.
- Licencias: temas y plugins de pago se renuevan cada año. En proyectos WordPress es una partida habitual.
- Fotografía y vídeo: la diferencia entre una web que parece cara y una que no suele estar aquí.
- Textos legales: aviso legal, privacidad y cookies redactados por alguien que sepa.
- Servicios externos: email marketing, CRM, WhatsApp Business, pasarela de reservas. Se facturan por su cuenta y crecen con el uso.
- Mantenimiento: el más olvidado, y el único que se paga todos los meses.
Cómo comparar dos presupuestos
Si tienes dos ofertas parecidas en precio, estas preguntas suelen revelar en qué se diferencian de verdad:
- ¿Cuántas páginas o bloques entran, y qué pasa si necesito uno más?
- ¿Quién escribe los textos y quién aporta las imágenes?
- ¿El diseño es propio o parte de un tema comprado? ¿Puedo ver otros proyectos hechos con él?
- ¿Podré editar contenido yo? ¿Qué exactamente, y con qué formación?
- ¿Cuántas rondas de revisión incluye y qué cuenta como ronda?
- ¿Qué pasa si pido algo fuera de alcance? ¿Se cotiza antes o aparece en la factura final?
- ¿A nombre de quién quedan dominio, alojamiento y código?
- ¿Qué incluye la garantía después de publicar y durante cuánto tiempo?
- ¿Hay mantenimiento obligatorio? ¿Puedo llevarme la web si lo cancelo?
Un estudio que responde estas nueve preguntas por escrito y sin incomodarse suele ser mejor señal que uno que baja el precio. Si quieres la lista larga, con lo que debería preocuparte de cada respuesta, está en doce preguntas antes de firmar una web.
Señales de alarma
- Garantizar posiciones en Google. Nadie controla el algoritmo. Quien lo promete, o no lo sabe o lo sabe y aun así lo dice.
- Precio cerrado sin haber preguntado nada sobre tu negocio, tu competencia ni tus objetivos.
- «Páginas ilimitadas» por un precio fijo bajo. Lo ilimitado se paga en algún sitio, normalmente en calidad.
- Dominio o código a nombre del proveedor.
- Sin contrato ni alcance por escrito. El «ya lo vamos viendo» acaba mal para las dos partes.
- Cartera de proyectos que no puedes visitar o webs que ya no existen.
Cuánto cuesta mantenerla después
Los planes de mantenimiento publicados por estudios españoles se mueven aproximadamente entre 49 y 400 € al mes según el nivel. Un tramo básico cubre alojamiento gestionado, copias, monitorización y actualizaciones de seguridad. Los tramos altos añaden minutos de intervención al mes, revisión de analítica y soporte prioritario.
Dos matices que conviene aclarar antes de firmar: si el tiempo incluido se acumula de un mes a otro (normalmente no) y si el mantenimiento cubre cambios de contenido o funciones nuevas (normalmente tampoco, y es correcto que así sea siempre que se diga claro).
Para la mayoría de pymes españolas con una oferta clara, el tramo realista está entre 2.000 y 4.000 € para una web profesional con gestor de contenidos, y sube desde ahí cuando la web tiene que hacer cosas y no solo contarlas. Lo que decide si esa inversión rinde no es el precio: es cuánto de tu negocio real entra en el alcance.
Cómo lo planteamos nosotros
En Autberry publicamos los precios precisamente para evitar esta conversación a ciegas: Essential, Signature y Growth tienen alcance cerrado y escrito, incluyen gestor de contenidos y dejan claro qué queda fuera. Si prefieres saber cuál encaja antes de hablar de dinero, el diagnóstico es gratuito y sirve para eso.